La Inversión Extranjera Directa (IED) ha sido un motor clave para el crecimiento económico en Centroamérica. Durante 2024, países como Costa Rica y Panamá captaron el 62% de la IED regional, gracias a entornos regulatorios favorables y estabilidad política que atraen a inversores en sectores como comercio y tecnología.
Nicaragua también mostró un desempeño notable, registrando ingresos brutos de IED por US$2.235,7 millones en los primeros nueve meses de 2024, un incremento del 13,4% respecto al mismo período de 2023. Los principales sectores beneficiados fueron la industria, el financiero y el de energía y minas.
Sin embargo, países como Honduras y El Salvador enfrentaron desafíos, atrayendo solo el 11% de la IED regional. La falta de condiciones atractivas y garantías insuficientes para los inversionistas limitaron el flujo de capital, afectando el empleo y el desarrollo económico.
Para 2025, se proyecta un crecimiento económico regional del 3,4%. Honduras, por ejemplo, espera un crecimiento del 3,5%, impulsado por factores externos, aunque enfrenta desafíos de productividad interna en sectores como la agricultura y la manufactura.
Es esencial que los gobiernos centroamericanos implementen políticas que fortalezcan la confianza de los inversionistas, mejoren la infraestructura y promuevan la seguridad, con el fin de atraer mayores flujos de IED y fomentar un crecimiento económico sostenible en la región.





